Publicando tarde, como en el comienzo (2/1)

Errror de Imprenta… ¿qué puedo decir de él? Digo “él” porque no lo considero cosa como para decirle “eso”. En fin, solo estoy dando a conocer mi punto de vista personal, altamente subjetivo, sobre el tema.
Ahora… ¿a dónde quiero llegar con esto? En realidad no lo sé… Bueno, comencemos.
Hacer un blog colectivo fue idea nuestra, de un grupo de amigos que decían escribir bien, que les gustaba la literatura y que sus producciones sonaban “bien”. Lo último va por mí, me refería a que entre forma y fondo prefiero lo primero y … Olvídenlo , hasta ahora pienso que lo hago bien, pese a que haya empezado a pensar más en lo que hago y… bueno. Hay cosas que explicaré más adelante.
Fue la noche del dos de octubre del año pasado el momento en el que Zack Z., Joseph C. y yo compartimos parte de nuestra producción literaria profunda, ligera y pasajera, esas que en algún momento nos provocó la sensación necesaria para seguir escribiendo, considérenle arte, disciplina, pasatiempo o pasión. Simplemente el egocentrismo desarrollado y la soberbia impura – de existir alguna pura – pueden explicar lo que crear historias propias, expresarse con la pluma, el carboncillo o las teclas, y dirigirse ante un número extraño de desconocidos produce.
¿Por qué no te creas un blog?, leí de Zala. Le dije que yo era lo más inconstante, o discontinuo, posible y que de tener uno propio al poco tiempo quedaría en el olvido pues no le dedicaría la importancia que se mereciera. Entonces surgió la idea de un blog en el cual no solo haya un participante, uno en el que se mezclen los estilos de sus integrantes, en el que el único orden existente sea el desorden y el caos.
Fue así que a las cero horas y cero minutos del 3 de octubre de 2010 se inauguró oficialmente (me gusta como suena eso) esta aventura llamada Errror de Imprenta, con Zack Zala, Joshep Curwen y un tipo desconocido al que solo identifican cuando lo leen. A los pocos días se invitó a un amigo de Z.Z., su nombre real no lo conozco (bueno… en realidad sí, solo que no lo digo para no caerle mal porque… sinceramente, si yo tuviese esos nombre me daría un tiro), pero sí ése con el cual lo aprendí a tratar. Liàre se unió a esta empresa uno de los tantos días que viví y que, por azares de la memoria, ahora no recuerdo. Solo sé que lo hizo y que desde entonces no me ha causado molestia – y creo que no lo hará a menos que se compruebe que tuvo pasado “emo”-.
Y llegando a este punto déjame decirte, querido diario. Espera, éste no es un diario. ¿Ah? ¿no?. No, pendejo. Cierto, había olvidado que nunca tuve cosa parecida…En fin uso este medio para dar a conocer mi ideas y creaciones… ¿Solo eso? No, últimamente he aprendido a no solo dar ideas, sino a dejar que otros elaboren las suyas. Nosotros solo ayudamos en cierto modo con nuestras reflexiones, nuestra profunda responsabilidad y nuestra literatura de blog. Y digo nosotros porque no solo soy yo. En fin sin nada más que decir que no sea consíganme una novia bonita… ¡Ah! ¡No te creas, no te creas! Dejaré de joder.
Eso es todo. Zack Zala, Joseph Cuwen, Liàre y yo somos Errror de Imprenta y no estamos aquí para servirles, sino para seguir nuestros objetivos justificando nuestros medios, alimentando nuestros egos a base de escritos, publicaciones, lecturas y comentarios.
He aquí lo que pienso y he aquí quien soy. EdI con ustedes ahora y lo que dura este enamoramiento.

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